INFORMACIÓN CIUDADES / Villa de Leyva


VILLA DE LEYVA, COLOMBIA
Información general de la ciudad

 Panoramica 360 / Por Mario Carvajal

Es una de las más hermosas y mejor conservadas poblaciones coloniales del país. Fue declarada Monumento Nacional en 1954. Esta bella poblaciòn encierra una sublime época colonial, por sus calles empedradas los visitantes pueden caminar y descubrir una gigantesca plaza mayor, rodeada de calles que evocan periodos pasados, por las cuales se encuentran viejas casonas que han sido convertidas en hoteles familiares para alojar a los turistas.

Fundada el 12 de junio de 1.572 por el Capitán Hernán Suárez de Villalobos por orden del presidente actual Andrés Díaz Venero de Leyva. Declarada Monumento Nacional en el año de 1.954.Se encuentra ubicada entre las Serranías de Iguaque y Merchán, a 2.045 metros sobre el nivel del mar. Declarada Monumento Nacional mediante decreto N0 3641 del 17 de Diciembre de 1954 durante el Gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla. Actualmente cuenta con una población de 9. 294 habitantes.

En la zona se encuentran numerosos e importante registros arqueológicos de su cultura, entre los cuales se encuentra: "el observatorio de Zaquencipa", "las pictografías de Iguaque, Sachica y otras, así como los valiosos ejemplo de cerámica y escultura. La entrada de Jiménez de Quesada al territorio de los muiscas, rumbo a las tierras del Zipa, se realiza por el extremo nor oeste del territorio. Entre el 7 y el 12 de marzo de 1537 paso por Sorocota, el Valle de Moniquira, Suta y Tinjaca. Posteriormente todo el territorio dentro de la nueva división administrativa colonial, quedó bajo la jurisdicción de la provincia de Tunja y el corregimiento de Sáchica. La fundación de Villa de Leyva tuvo lugar el 12 de junio de 1572. Se le dio el nombre de Villa de nuestra señora de Leyva, por el capitán Hernán Suárez de Villa Lobos por orden del presidente actual Andrés Días Venero de Leyva. Declarada monumento nacional en el año de 1954. Con 427 años de historia, Villa de Leyva es un lugar de descansó y tranquilidad donde usted podrá disfrutar de la belleza del paisaje, la cordialidad de su gente y los interesantes atractivos turístico; caminando, cabalgando o paseando en carruajes y chivas. 

RESEÑA HISTORICA

Época Amerindia

Hace aproximadamente 12.000 años A.P el pueblo amerindio Muisca, hablante de la lengua chibcha se estableció en el territorio del alto valle de Saquencipá, hoy Provincia del Alto Ricaurte, donde desarrollaron una importante cultura dentro del contexto amerindio. Se dieron tres etapas formativas; una primera de caza, pesca y recolección, una segunda protoagrícola y una tercera fase (“Formativo desarrollado”) caracterizada por el establecimiento de comunidades agrícolas, alfareras, tejedoras y minero-metalúrgicas. Alcanzaron notables adelantos desde el punto de vista de sus complejos sistemas políticos, culturales y sociales. Se agrupaban en aldeas nucleadas, pueblos y centros de producción.

Se alcanzó una densidad de 35 a 40 habitantes por kilómetro cuadrado (Chaunu,1974). Tenían un sistema de descendencia matrilineal con un régimen de castas, pero con una propiedad comunal sobre la tierra. Practicaron una agricultura “sostenible”, intensiva de producción comunal: grandes cultivos de maíz, fríjol, papas, legumbres, tubérculos, tomate, aguacate etc. perfeccionando técnicas agrícolas acordes al medio: riego artificial, terrazas de cultivo, empleo de la energía metabólica y química e hidráulica. Pero, ante todo, se destacaron por un alto desarrollo cultural, particularmente astronómico, y el perfeccionamiento de técnicas en alfarería, orfebrería , cestería, ,talla en piedra y tejidos.

En lengua chibcha, Boyacá significa región de las mantas. En la zona se encuentran numerosos e importantes registros arqueológicos de su cultura, entre los cuales se encuentran: “el observatorio de Saquencipá”, las pictografías de Sachica, Iguaque, y otras, así como valiosos ejemplos de cerámica y escultura. Los cacicazgos de Saquencipá,, Sáchica, Chiquiza, Gachantiva, Ráquira y Tinjacá eran independientes políticamente del Zaque y del Zipa, a quienes no tributaban “las tierras de los caciques de Sáchica y Tinjacá, señores libres” (Fernández Piedrahita,1942), que realizaban un importante intercambio con otros pueblos. El mercado de Sorocotá, ubicado en el área de Villa de Leyva, era el más importante de la zona. Las poblaciones indígenas más importantes fueron: Saquencipá, Iguaque, Sáchica, Suta, Tinjacá, Chiquiza y Yuca.

Fundación y Colonia.

La entrada de Jiménez de Quesada al territorio de los Muiscas, rumbo a las tierras del Zipa, se realizó por el extremo noroeste de este territorio. Entre el 7 y el 12 de marzo de 1537 pasó por Sorocotá, el valle de Monquirá, Suta y Tinjacá. Posteriormente todo el territorio, dentro de la nueva división administrativa colonial, quedó bajo la jurisdicción de la Provincia de Tunja y del corregimiento de Sáchica. La fundación de Villa de Leyva tuvo lugar el 15 de diciembre de I572. Se le dio el nombre de Villa de Nuestra Señora de Leyva. El sitio escogido inicialmente se llamaba, en lengua chibcha, Valle de Zaquencipá, y estaba situado cerca al observatorio indígena, en la ribera norte de la quebrada. Con la fundación de la villa se pretendía dar asiento permanente a algunos de los soldados participantes en la fracasada expedición que había partido de España, y cuya presencia, en Tunja y Vélez, “no era conveniente para la tranquilidad social”.

En total los nuevos vecinos fundadores de Villa de Leyva sumaron 27 familias. Se hizo incluir un plano en el cual se señalaba el nombre de cada uno de los beneficiados. Este plano es el más antiguo que se conoce en Colombia correspondiente a la fundación de una ciudad o Villa. Acerca de la conveniencia de la fundación y localización se resaltó “la bondad del clima, la riqueza de sus tierras para el cultivo de toda clase de plantas y de árboles, sean ellos nativos o de origen europeo” y se destacó la presencia de diversos grupos indígenas. 

(Corradine A, a.1886) En 1573 se presentó un reclamo y demanda ante la corona española por parte de las comunidades indígenas en el sentido de que la fundación de la Villa en el sitio de Zaquencipá violaba las Leyes de Indias, promulgadas por Carlos V en 1542, que prohibían el “establecimiento de poblados en tierras debidamente explotadas…hacer esclavos a los indios y arrebatarles sus bienes…y no se tomara nada contra su voluntad”. El mismo Juan de Castellanos declaró que se habían causado graves perjuicios a los indios por el reparto de tierras. Igualmente protestaron los misioneros Dominicos. En 1575 la Villa se trasladó a la ribera sur de la quebrada y en 1582, el Corregidor de Tunja,D. Antonio Jove ,puso fin al pleito y obligó su traslado al sitio actual. (Arango RD I986, Ariza, Fr.a.I986). Entre las razones invocadas para el traslado al lugar actual estaban: “la disposición de la tierra, asiento y aguas, ser muy conveniente para los edificios por ser los materiales muy perpetuos…el sitio donde al presente está el pueblo está dispuesto para coger mucha cantidad de trigo” (sub.n) La mayor parte de los primeros pobladores ya habían abandonado el lugar anterior y renunciado a las tierras otorgadas, pero, igualmente aumentó el número de aspirantes a tierras. Se ordenó la elaboración de un nuevo plano, con el nombre de los nuevos beneficiarios (el cual sería el segundo plano más antiguo) y de acuerdo con las condiciones exigidas y recomendadas en las nuevas Leyes de Indias (realizada por orden de Felipe II en 1573) que tenían que ver no sólo con los procedimientos administrativos, sino también con su organización física: la plaza central, las calle rectas y su dimensión, las manzanas cuadradas, la localización de la Iglesia sobre la plaza y la asignación de lote para las casas del cabildo. En el listado incluido con el plano se reseñaban los nombres de 120 personas, dos conventos (San Francisco y Santo Domingo). En sólo diez años la población creció considerablemente por el aumento de los españoles llegados a América. Una de las primeras casas construidas fue la del cronista y beneficiado de la iglesia de Tunja, Don Juan de Castellanos. Terminada en 1607.

Poco a poco van surgiendo las principales casas en el marco de la plaza y las manzanas aledañas. La fisonomía de la Villa se va perfilando a mediados del siglo XVII con el empedrado de algunas de sus calles, la construcción de sus puentes y el incremento de los molinos. Dentro de las primeras construcciones importantes se destacan: La Iglesia Matriz o “catedral” caracterizada por la gran sencillez de su fachada, proyectada en 1604 y concluida en 1665. La fundación del Convento de San Agustín se efectuó entre 1582 y 1595. En 1603, se estableció en el convento un colegio de novicios y el templo se utilizó en reemplazo de la iglesia matriz, mientras se hacía este nuevo edificio. Continuó en manos de la comunidad hasta 1835 cuando pasó a ser propiedad del gobierno y en 1856, cedido al Municipio, y éste, a su vez, a la comunidad dominica, regresando nuevamente a manos del Estado en virtud de la desamortización promulgada. 

Luego de ser utilizado por cerca de treinta años como Escuela Normal entra en completo abandono hasta que es restaurado y, en 1997, se inaugura como sede del Instituto de Investigación de la Biodiversidad, Alexander Von Humboldt. En 1613, un cabildo abierto, autorizó la fundación del Convento de San Francisco. En 1614, la comunidad franciscana toma posesión del lugar con el nombre de Convento de la Inmaculada Concepción. A mediados del siglo XVIII entra en decadencia, en razón del reducido numero de frailes. En 1821, al consolidarse la República, se suprime y en 1829 es entregado a la comunidad de los hermanos de San Juan de Dios. Más tarde, en 1861, pasa a ser propiedad particular. Actualmente está en restauración, y con suerte se espera que sea el Centro Cultural Municipal. La Casa del Congreso se edificó en el siglo XVII y se mantuvo en buen estado hasta que el Congreso de las Provincias Unidas, en 1812, sesionó en su salón principal. De sus deliberaciones y determinaciones se derivó la primera guerra civil que concluyó con el triunfo de Nariño en 1813. La casa entra posteriormente en ruina grave y los delegatarios del Cabildo se ven obligados a sesionar en una casa particular. (Corradine, A. 1886.

El Rey autoriza en 1642 la fundación del Monasterio de las Carmelitas y en 1648 queda definitivamente establecido y las monjas carmelitas descalzas permanecen ahí hasta su expulsión en 1863, para regresar en 1870. La Iglesia del Carmen, quizás una de las construcciones más significativas e importantes de la Villa, tiene como origen la renovación “milagrosa” de una pintura de la Virgen de Chiquinquirá, ”Mamá Linda”, en el año de 1836. La Madre Superiora pide licencia al Arzobispo para edificar el templo a la imagen renovada y obtiene permiso del Cabildo municipal para construirlo sobre la antigua calle que por allí pasaba, transformando así en plaza y vía pública los solares fronteros. La iglesia se construyó entre I845 y 1850. El resultado final, imaginado y propuesto por la superiora, fue un acierto urbanístico por las soluciones logradas, que, además, no son de inspiración española. A finales del siglo XVII, Villa de Leyva alcanza su máximo desarrollo, especialmente en lo económico, principalmente, debido al cultivo del trigo y la producción de harinas. En 1617 ya existían 15 molinos y más de ochenta casas.

Su gran prosperidad sé vio interrumpida por una plaga (“caída de un polvillo”) en los sembrados de trigo, mal que duró varios años. Al respecto existen varias versiones: una de ellas, cuenta que ese mal se inició el 23 de agosto de 1691 “con ocasión de un eclipse total de sol”; otra, que se debió a una maldición lanzada por el guardián del convento de San Francisco a causa de los hechos sacrílegos imputados a varios vecinos (Corradine,A.1986). Algunos abuelos campesinos de la región hablan que “fue una venganza del maíz por sembrar plantas extrañas, que la tierra se encargó de enfermarlas” (Bautista,A.testimonio 1985).

Para mediados del siglo XVIII, Villa de Leyva estaba en franca decadencia, numerosos leyvanos emigraron y las edificaciones abandonadas cayeron en completa ruina. Pero, gracias a su clima especial, y la conjunción de muchos factores, entre ellos políticos, en 18I2, sirve de sede al Primer Congreso de las Provincias Unidas, convirtiéndose en epicentro nacional. Para esa época contaba con 2.000 habitantes aproximadamente. Concluido el Congreso, entra en un largo letargo, que paradójicamente la salva, para la posteridad, como Monumento Nacional. 

Siglo XX

Durante el presente siglo no se presentan cambios realmente significativos hasta la construcción, en 1930, de la carretera hacia Arcabuco, con la cual se establecerá comunicación con Tunja. Años más tarde, se construye la carretera Villa de Leyva-Tunja y se inicia un cambio definitivo para la Villa. Colombia redescubre a Villa de Leyva y con ella un lugar especial, tranquilo y propicio para el descanso, y la reflexión atrayendo con ello un turismo alternativo y diferente, muy distinto al del resto del país donde la vida acontece bajo otra dimensión, y otro ritmo, que nos devuelve al asombro y a la recuperación de la capacidad mito poética; lugar donde aún se conservan creencias y oficios aprendidos por generaciones. Simultaneidad de culturas, tiempos, espacios y paisajes que desafortunadamente hoy pasan inadvertidos para el nuevo turismo que, en su afán y bullicio, irrumpe en la vida de la villa trastornando su ritmo sereno y tranquilo, ritmo de la vida de provincia. Por eso hablar de la vida en la Villa, es hablar de su cotidianidad, de sus gentes (raizales y aquellas que llegaron y decidieron quedarse) que tratan de preservar la tranquilidad, costumbres y valores culturales de su Villa. Villa de Leyva fue declarada MONUMENTO NACIONAL por medio del Decreto Ley 3641 de1954. A partir de los años 60 y 70 la fisonomía de la Villa empieza a cambiar substancialmente. Entre los años 1967 y 1968, la Plaza principal es remodelada y empedrada, se eliminan las lajas en piedra de las aceras, los árboles y veraneras. Deja de ser lugar para la realización del mercado, el cual se traslada a la plaza de Nariño. Muchos de sus solares y tapias desaparecen para dar lugar a nuevas construcciones, muchas de ellas desafortunadas y algunas en un franco estilo “neo-guataviteño”.

Esquema de Villa de Leyva

En el corazón de Andalucía se puede hallar el lugar que evoca irresistiblemente el recuerdo de Villa de Leyva, Graciosamente adosada a los cerros vecinos, placidamente tendida sobre el valle adyacente, Media- sidonía resulta ser su hermana en LA Madre Patria. El templo principal de la villa andaluza luce al sol el perfil de su templo principal, en un todo similar al de la ciudad boyacense, y el paisaje circundante posee la dulce suavidad de la altiplanicie andina-. Así en 1.572, Venero de Leyva debió sentir que ese plácido Valle dentro de la Nueva Granada era un exaltante y emocional encuentro con los lugares de España. Que así, América le devolvía una parte de esa sorda presencia que para el viajero o el colonizador tiene su tierra natal. Y fundí allí una ciudad a la que la razón le daría su trazado y forma.

Una larga historia de ciudades mediterráneas le permitiría llevar la mano firmemente en la determinación de su plaza y su red de calles, pero seria el corazón el que iría a proveer su ambiente, y su imagen. La ciudad sería, como tantas fundaciones españolas de la Tierra Firme, de un orden geométrico no muy riguroso, no muy inspirado y nada espectacular. Cualesquiera que fuera las limitaciones del fundador hispánico, no puede haber duda de que era un extremo sensible a las calidades mas finas de los lugares y los ambientes. La Villa de Leyva es acertadísima en cuanto a su emplazamiento. Pertenece de modo íntimo a su rincón del paisaje boyacense y se ajusta a él según las ocultas y milagrosas leyes que gobiernan la creación de ciudades. El tono discreto y menor de la colonia, en la Nueva Granada, tuvo matices y variantes: le dio a Popayán o a Cartagena un carácter urbano de acusados perfiles, una arquitectura civil y religiosa de vigoroso discurrir formal.

Lo poco que Leyva conserva de genuinamente colonial es tan difuso, tan esfumado estilísticamente, que cabría decir que allí los colonizadores y alarifes españoles ya no podrían hacer menos. Pero ahí radica el interés y la gracia de la Villa de Leyva. Poco construirá en ella la colonia: No llegarían al centenar las edificaciones hasta el siglo XVIII, incluyendo los conventos. El trazado y la repartición de manzanas original se llevaría a cabo en apenas una fracción de los previsto. Pero lo esencial, aún así, estará echo: la ciudad, el espacio urbano, el sentido de relación armónica entre poblador y forma urbana. Leyva será poca cosa en lo material, pequeña y semi- rural, en su cuna andina. Pero las ciudades son algo más que agrupaciones de arquitectura. Así, la tranquila belleza de Leyva, transcendería su modestia formal, y la llevaría de un siglo a otro de su historia. La Villa de Leyva nace muy vieja. Sus calles tiradas a cordel tienen la claridad de los trazados de Hipodamo el de Mileto, la lógica de la geometría del campamento romano, la nítida conciencia de la ciudad ideal del catalán Eiximenic, del siglo XII. La plaza surge, enorme u desmesurada, como sonríe y elástica venia de obediencia a los preceptos de las leyes de Indias, que desde allá en Madrid o Sevilla pedía que ésta fuera proporcionada al número de vecinos, e irónicamente, también a las fiestas de a caballo. Al fín y al cabo, el Nuevo Mundo qué distante estaba del Palacio Monasterio de Escorial. ! Habría que advertir al viajero que llega a la ciudad: va Usted a ver muy poco de lo que Villa de Leyva fue durante la colonia.

El siglo XIX y el siglo XX cuentan ampliamente en el aspecto actual de ella. La República superpuso y suplantó mucho aquí y allá, de modo tal, que hoy, lo que supone ser un poblado colonial es en cambio esencialmente una aldea republicana. La lección de historia vital de Leyva no es la de constituir un admirable ejemplo de conjunto urbano colonial, sino la de mostrar que la continuidad tradicional a través del siglo XIX sí era posible, siempre que la dimensión del problema no fuese más grande que Leyva misma. La gracia con la cual Leyva pierde una parte de su ambiente y arquitectura colonial y adquiere el tono republicano es índice de una corriente histórica y profunda, mal conocida y peor apreciada. Hoy, una tendencia “ restauradora “ continúa falseando y rompiendo el delicado hilo de la historia de la Villa de Leyva. No le perdona nadie al período colonial neogranadino haber sido tan austero y modesto en su arquitectura. Las arcadas y columnatas mas inverosímiles, las formas humildes de la arquitectura popular hispánica en Leyva, están a la orden del día. Con ello posiblemente, se obtendrá un ambiente más “turístico”, más fotografiable, mas cinematografiable. Que lección de latinoamericanismo!. El encanto urbano de Leyva es secreto e íntimo.

Hay en la ciudad un ritmo casi musical de plazas y plazuelas, finamente ligadas entre sí. Es difícil saber qué parte de todo ello debe asignársele el azar, o el accidente providencial, pero como quiera que sea, el paso de la Plaza de Nariño, a la Plaza principal y de ella a la del Carmen tienen un sabor hispánico medieval de pura cepa. Eso sí, en el apagado tono de su arquitectura, resulta superlativamente americano. Y con toda la ciudad, no habrá un solo ejemplo de arquitectura colonia, o republicana sensacional, ni un momento de verdadera sorpresa. Las formas urbanas no se impondrán enérgicamente a la vista o al intelecto del visitante. Existen suavemente, con no poca melancolía y reticencia. Se dice con facilidad que una ciudad colonial es reflejo fiel de la índole y carácter de sus pobladores. Puede ser. Pero esto supone un enorme simplismo. El español que en el siglo XVII se esforzó por hacer que la Villa de Leyva subsistiera, es en gran parte un misterio para nosotros. Cómo refleja su ciudad el complicado mundo interior hispano es cosa que escapa, por ahora, a nuestro saber. La Villa de Leyva, en su ingrediente español es un enigma, con escasas huellas que permitan descifrarlo. En sus componentes republicanos y contemporáneos, en cambio, las cosas son más nítidas. Con un mínimo trauma, Leyva salva el paso de la Colonia a la República. Su población, ni decrece ni aumenta de modo decisivo, y las alternativas de la vida socio-económica de la región la afectan apenas en su forma urbana. Cuanto se construye en la Villa entre 1810 y 1930 es lúcidamente continuador de lo que pre-existe en ella. Las barbaridades y las falsificaciones, claro, vendrán luego.

La arquitectura popular se ocupa poco de evoluciones o etapas estilísticas. Se manifiesta en este caso por degradaciones técnicas o formales respecto de las formas “ coloniales “. Pero estas degradaciones no carecen de gracia ni de belleza, así tengan una personalidad diferente. Las calles de Leyva lucen muchos aleros de tiesa elongación, puertas y ventanas de almidonada seriedad, tipo siglo XIX que seguramente están integrados a muros cuya mampostería data de mucho tiempo más atrás. Hoy, Villa de Leyva resulta atrayente y singular, y la explicación de esto no puede basarse en la evidente modestia de su arquitectura y su carácter urbano. Rara vez un poblado neo -granadino tuvo o ha logrado conservar el denso y apretado tejido de calles y rincones arquitectónica más suelta y amplia, más provinciana, en el mejor sentido de la palabra. Entonces será por contraste que la gracia actual de la Villa se nos revela: En nuestro país queda poco que se parezca a ella y por fuertes razones históricas.

Si a la Villa de Leyva hubiese llegado en época pasada del ferrocarril, con él habría tenido el “ progreso “. Es fácil hacer la imagen de lo que habría ocurrido; Duitama, Sogamoso, Tunja, son los caso clásicos en los que el tejido urbano colonial, de frágil y delicada consistencia, sería roto implacablemente por la menesterosa construcción moderna. En este episodio histórico de reemplazo arquitectónico la suerte no habría de acompañar a ninguna ciudad colombiana: lo pobre, material y físicamente, invade lo que antes tuvo donaire y estilo. Así, no debe sorprender el que los colombianos en busca de recreo turístico tengan un momento de afectuosa emoción y de solaz estético en presencia de la Villa de Leyva, puesto que ella tiene lo que les falta en nuestros nuevos barrios inanes o tristes.

Leyva posee lo que el urbanismo contemporáneo no prevé, en la atolondrada juventud de sus técnicas y sus conceptos. Resulta verdad que la tradición tiene cierta magia y fantasía, de urgente necesidad en nuestro existir actual. Quien no crea así, que se dé el gusto apacible de un paseo por la Villa de Leyva. No verá maravillas, ni curiosos o estupendos monumentos, pero aprenderá a distinguir en ella lo importante de lo espectacular, la auténtica finura, a diferencia de la vulgaridad. No hay duda de que un concepto heroico de la historia, y en particular de la historia política, ha ensombrecido siempre el panorama del conocimiento y la cultura colombianos. Villa de Leyva vive un poco a la sombra del acontecer neo-granadino, del veraneo del virrey. Del congreso republicano, de la muerte de Antonio Nariño. Pero todo esto es accesorio al carácter mismo de la ciudad, y un poco anecdótico a la luz del enorme volumen histórico que representa la simple existencia diaria de la ciudad en 400 años, con sus vitales nimiedades y sus detalles a la vez banales y esenciales. El Virrey podría haber veraneado en Tibasosa, el Congreso se pudiera haber reunido en Ráquira, y don Antonio Nariño haber muerto en Tunja. Nada de ello haría mayor o menor la recia estirpe o la personalidad urbana y arquitectónica de la Villa de Leyva.

ALGUNOS ESCRITOS CON HISTORIA

VILLA DE LEYVA Tradiciones y anhelos. 
Napoleón Ignacio Saenz. 1968. 2ª Edicion.

EXORDIUM

Villa de Leyva es una comarca excepcional dentro del panorama, espiritual y geográfico de Colombia. Una de nuestras ciudades mas antiguas y por ello mismo también de las de mas hermosas tradiciones. E igualmente de las que con prodigalidad han entregado a nuestra historía fecundas y perdurables páginas, ya heroicas ora plenas de encantamiento y de nostalgia.

Y si a esto se agrega su riquísimo folklore, sus leyendas caballerescas, su idílico paisaje y la reciedumbre de sus gentes, debe concluirse que este lugar privilegiado por la naturaleza y magnificado a lo largo de su discurrir por el concurso generoso de sus hijos, es en exceso digno de ser cantado y alabado a la vez que revivido en sus fastos señoriales.

Evocarlo con singular afecto y con empeño nobilísimo es lo que ha hecho Napoleón Ignacio Sáenz, ilustre boyacense, gran señor e intelectual, en las reminiscentes cuartillas de esta obra espléndida con la cual ha querido rendir a esa tierra admirable, que es también la de sus hidalgos antepasados, el tributo de su homenaje, cálido y sapiente.

Villa de Leyva, al par de la gloriosa Villa del Socorro, mi solar nativo, gemelas en la gloria y en muchos aspectos de sugerente renombre, me subyuga y me despierta los más férvidos sentimientos de amor patrio y los más grandes anhelos de vivir. Pero acaso más el pequeño burgo que en los tiempos coloniales fundara el primer Presidente del Nuevo Reino de Granada para que fuera teatro y ambiente propicio para el descanso de oidores y virreyes, cuna del ínclito paladín que por darnos la libertad se auto - sacrificara y tumba sagrada y reposo de la fatigada existencia del Caballero Andante don Antonio Nariño que deambulara por esos nuevos campos de Montiel, amén de otros tantos episodios que lo encumbran dentro de la crónica historial del pueblo colombiano.

La paz de la ensoñadora comarca leyvana, su plaza grandiosa y solitaria, su severo conjunto arquitectónico, sus callejas recatadas en las que se esfuma la capa y se vislumbra la tizona, sus rejas que otrora resguardaran rostros anhelantes, siempre me han transportado a un mundo, casi quimérico, que bien quisiera transitar todos los días porque lo siento muy dentro de mi espíritu, muy cerca de mi idealidad. Villa de Leyva, parafraseando a un notable escritor alemán, es una cura para el espíritu y un lugar para revivir.

Clima paradisíaco, dijérase que inventado por los poetas y serenidad ambiental en que nada rompe el perfecto equilibrio de la naturaleza. Qué gratos recuerdos me despierta esta Villa de Leyva así evocada. Con esta obra de Napoleón Ignacio Sáenz, producto de seria investigación, ilustrada con donosas anécdotas y enaltecido con la dulce poesía, vuelvo a sentirme en ese ámbito maravilloso, regreso a oír, como tantas veces, la música de sus fuentes, a recrearme con las danzas y cantares nativos, a respirar vientos libres, a deleitarme con sus campos ubérrimos, a liberarme bajo sus arcadas del asfixiante tropel de las ciudades, a reencontrarme con el común denominador emocional que es sublime aspiración de todo ser humano que piensa mas en lo hermoso de la vida que en el afán del diario proceso existencias.

Pero se pensaría que Villa de Leyva es apenas discreto escenario para el monólogo y la contemplación; yo diría que más bien para el diálogo, un diálogo entre seres que, ajenos al tráfago del mundo y a sus complicaciones, se comprendan y se fusionen en el culto a la belleza y a los supremos ideales de superación espiritual. Porque vivir la vida no es llenar la bolsa solamente como se ha dicho tantas veces, ni tampoco fundar una factoría ni ser esclavo de prosaicas necesidades. Vivirla es enriquecer espiritualmente la existencia colmándola de óptimas realizaciones nacidas del ideal, amar las cosas bellas y entregarse, incontaminado y libre, como lo hicieron egregios sibaritas y hedonistas y epicúreos al culto de una filosofía que, sin prejuicios, nos depare las más íntimas e intensas satisfacciones.

Solamente en Villa de Leyva se puede pensar y obrar y vivir así con toda plenitud. Tierra de la paz, escenario de la tranquilidad, recinto de la meditación, vivencia de todo lo placentero.

Y un ruego vehemente al autor de esta magnífica obra: no ayudar mucho al progreso material de Villa de Leyva como lo insinúa en este libro porque se le acabaría todo su embrujo y su ensoñación. Que allí no se vean fábricas ni chimeneas, apenas el calor humano y la espiral del fogón campesino. Nada de ruido ensordecedor, tan sólo la quebrada cantarina y el gorgeo y el paso tardo en las noches calladas. Comodidades sí, pero apenas las indispensables, nada que desquicie ni desentone, atrás el snob. Se me ocurre que Villa de Leyva debe ser en Colombia, el lugar donde se congreguen incidental o permanentemente todos los intelectuales y artistas del país, bien a escribir o comentar sus obras, a inspirarse, a estar más cerca de sus propias elaciones. Allá debe fundarse una espléndida biblioteca, hacerse una riquísima pinacoteca y construirse una preciosa sala de conciertos. No hay duda de que con esos elementos y ese clima y ese ambiente ninguno de nuestros literatos y artistas dejaría de sentirse acuciado por tan promisorio escenario. Y por qué no organizar allí con periodicidad el festival de la canción y de la danza boyacense, y por qué no presentar allí, con frecuencia, la exposíción del traje típico, del instrumento musical vernáculo, de todo aquello que nos simbolice y represente en todo el ámbito de la patria colombiana?

En Villa de Leyva, como se ha hecho en algunos países adelantados del orbe, al lado de refugios y paradores debiera estar la casa de los artistas, el club de los escritores, el ensayo de nuestro teatro, la prospectación del cine nacional.

Y así seguiría siendo Villa de Leyva, tal cómo hoy pero en proceso de superación, paraíso, refugio, romanticismo, cultura y serenidad. 

SITIOS DE INTERÉS

La Plaza Mayor: Totalmente empedrada y simétricamente trazada, con una extensión de 14.000 metros cuadrados, se destaca en el centro una Pila estilo mudéjar, en piedra labrada, que abasteció a la población de agua potable por más de cuatro centurias.

Casa de Don Juan de Castellanos: Construida a principios del siglo XVII de arquitectura castellana. En la portada principal se encuentra una inscripción en latín, que traducida al español dice: “Dios conserve esta casa por mucho tiempo para que sirva de sufragio a favor de mi alma” en ella funciona actualmente la Alcaldía Municipal.

La Arquería: construida en 1.602 por orden de Don Juan de Castellanos en los bajos de la que fue su casa. Consta de doce columnas en piedra labrada, con sus arcos dovelados en medio punto, actualmente funcionan almacenes de artesanías y restaurantes.

La Iglesia Parroquial: Se termina su construcción en 1.608, sobre los planos elaborados por el Arquitecto Juan Bautista Celuchini. Es notable su arquitectura castellana sus altares, cuadros y pila Bautismal.

El Busto De Don Andrés Díaz Venero de Leyva: se encuentra en el atrio de la Iglesia Parroquial. Fue inaugurado con ocasión del IV centenario. Iglesia Nuestra Señora del Carmen Conocida popularmente “Iglesia de Mamá Linda”, se levanto a mediados de 1850 en honor a la Virgen de Chiquinquirá, renovada milagrosamente también aquí en la Villa el 27 de Diciembre de 1836. Monasterio de las Carmelitas descalzas: Se fundo el 8 de abril de 1645 por cédula real de Felipe IV. Desde entonces las monjas han vivido permanentemente en clausura dedicadas por entero a la oración y al trabajo manual.

CASAS CON HISTORIA

La Casa del Cabildo: Allí funcionó la prefectura, el juzgado, la cárcel y desde 1.966, una Placa recuerda a los próceres fusilados en 1816 durante la Independencia Nacional. Actualmente funciona el Banco popular Casa de José María Vargas Vila: Nació en Bogotá en el año de 1.860, y desde 1.885 se radicó en Villa de Leyva , escribió tres de sus obras en este lugar: “Aura o las Violetas”,”El Maestro de Escuela” y “Pinceladas y Siluetas”, los únicos que escribió en su patria, contigua a la casa Museo del maestro Acuña. Actualmente es propiedad privada.

Casa del Primer Congreso de la Provincias Unidas: El 4 de Octubre de 1.812 se instalo con asistencia de Diputados por Antioquia, Cartagena, Casanare, Popayan, Pamplona, Cundinamarca y Tunja, donde fue elegido como presidente el Doctor Camilo Torres, allí nació la Colombia libre. Sobre un paredón de la edificación se encuentran obras realizadas por el discípulo del Maestro Luis Alberto acuña, que representan la Raza Indígena, la Conquista, la Fundación de Villa de Leyva y por último al Dr. Camilo Torres, en actitud oratoria, el General Juan José Neira en Posición de guerrero, el Capitán Ricaurte incendiando el polvorín.

En dicha sala actualmente celebra sus sesiones el Concejo Municipal, en la Planta Baja funciona la Dirección Municipal de Turismo. Jardín de los Próceres Comunica el patio de la Casa del primer Congreso con la Real fabrica de Licores, restaurado por el Maestro acuña, existen medallones en alto relieve que representan personajes de épocas pretéritas vinculadas a Villa de Leyva, actualmente funciona el jardín de los pintores todos los fines de semana, con exposiciones de pinturas al óleo. Real Fabrica de Licores o Destilaciones Fue la primera que fundo el país. Por el año de 1.786 su Administrador fue Don Juan Esteban Ricaurte, padre del héroe de San Mateo. Sobre el portal de la Fábrica de Destilación se encuentra un escudo de España labrado en piedra, construido en el siglo XVI.

Durante la época de la Colonia abastecía de licores a toda la comarca, actualmente funcionan las oficinas de Telecom. Casa del Fundador Llamada así por creerse que en ella vivió el Capitán Don Hernán Suárez de Villalobos, fue mansión de Don Jorge Lozano de Peralta primer Marquez de la inquisición y celebre en la revolución del Socorro. Actualmente en el primer piso funciona el Restaurante la real Audiencia. Casa del Dramaturgo Luis Vargas Tejada escribió las Convulsiones y participó en el atentado a Bolivar, Las paredes de la parte externa de la casa hasta una altura de un metro, están cubiertas por fósiles, ubicada cerca al club de casa y pesca Jeton ferro. Propiedad privada Quinta de los Virreyes Casa de veraneo de los Virreyes y oradores de la época en 1810, allí vivieron las hermanas del Virrey Amar y Borbón, actualmente está ubicada a dos cuadras arriba del Hospital san francisco, propiedad privada

MUSEOS

Casa- Museo del Maestro acuña: Presenta colección de cuadros al óleo y acrílico, dibujos en carboncillos , esculturas en ferro, murales, acrílicos, tapices indígenas con temas referentes a Fundación de la heráldica Española y a la simbología Muisca. encontramos murales que muestran la Mitología Chibcha, Período Cretáceo, y la Villa en su época colonial, antigüedades, artesanías, decoraciones. Museo Prehistórico Nos muestra cuadros al acrílico sobre la creación de nuestro planeta, la formación de la vida; el paso del hombre a América; El hombre de Cromagnon, árbol Genealógico. Vitrinas con Fósiles hallados en alrededores de Villa de Leyva y otra sobre Arqueología Colombiana. Un jardín donde aparecen esculpidos en ferroconcreto y grandes dimensiones, diferentes animales prehistóricos de diferentes eras y un ejemplo del hombre de hace mil años en su ambiente. Casa Museo de Don Antonio Nariño Casa donde murió Don Antonio Nariño y Alvarez, precursor de los derechos del Hombre el 13 de Diciembre de 1823. Actualmente está en restauración. Museo del Carmen fue fundado en 1971 por los Padres Carmelitas, en el se exhiben más de un centenar de obras que datan de los siglos XVII al XX.

Casa Museo de Antonio Ricaurte: El 10 de junio de 1.786, nace en esta casa Don Antonio Clemente José María Bernabé Ricaurte y Lozano, quien dio al continente americano la más alta nota de heroísmo en la lucha por la libertad de los pueblos. Combatió con indomable arrojo en las batallas de “La Grita”, ”Niquitao”, “Barbula” y “Las Trincheras”. Héroe la Batalla de San mateo en la mañana del 25 de Marzo de 1.814, ordenó retirar a sus acompañantes, esperó valientemente a que la casa se llenara de enemigos y con su propia mano incendió el polvorín, provocando una terrible explosión. La FAC (Fuerza Aérea Colombiana ) adquirió el inmueble en 1.970 e instaló en él un Museo Militar en honor a quien consideran su patrono.

Museo Paleontológico: Original construcción del Molino de la Osada, situado a un Kilómetro de distancia de la población por la vía a Arcabuco. Se encuentra diversa clasificación de Fósiles (Plesiosaurio, Angiespermas, Amonitas)

CLAUSTROS

Convento San Agustín: Fundado por el Padre Vicente de Requexada, capellán de la expedición del alemán Nicolás de Federmán y encomendero del valle de Saquenzipa hacia el año de 1.580. En él vivió el Padre mateo Delgado, fue medicó de cabecera de Felipe II. Posteriormente fundó el Monasterio de la Candelaria. Allí funcionó la Escuela Normal “Antonio Nariño” hasta 1.976. Actualmente funciona el Instituto Alexander Von Humbolth.

Claustro San Francisco: Convento Franciscano fundado en 1.614 y abandonado por sus moradores en 1.821. Restaurado en 1.969, Funcionó como hotel, luego como centro, de estudios ecológicos “Colegio Verde”. Hoy se encuentra en restauración, actualmente funciona la Biblioteca, la Junta de Deportes del Municipio y el Plan de Ordenamiento Territorial (POT). se prevee como centro cultural, en la capilla se hacen presentaciones culturales variadas.

Molino de la Mesopotamia: Destinado originalmente a molino de trigo, fue construido por el español Don Pedro Gómez en 1.568, catorce años antes de la fundación de Villa de Leyva, existe allí un nacimiento de agua natural convertido en piscina recubierta en piedra, el agua de este nacimiento pasea toda la casa y pasa por debajo del molino que esta ubicado donde funciona el comedor, actualmente funciona como hotel.

Alrededores Históricos de Villa de Leyva ....

Desierto y Convento de la Candelaria: El primer monasterio de Agustinos Recoletos en América. Se fundo aquí junto al río Gacheneca; el Agustino Padre mateo Delgado en el año de 1.604, reuniendo en comunidad a los ermitaños que vivían dispersos en las cuevas de los alrededores. El convento está destinado hoy al noviciado de los padres Agustinos y a retiros espirituales. En el primer piso se aprecia un Museo de Antiguedades y lienzos. Ubicado a una hora de Ráquira a 27 Km Monasterio de Santo Ecce-Homo: Fundado el 14 de Marzo de 1.620 por el padre Dominico Fray Francisco de León, el día 15 de Marzo de ese año se celebró la primera Misa, centro de evangelización de esta región. Restaurado en 1.965 . se encuentra ubicado por la vía a Santa Sofía a 13 Kilómetros de Villa de Leyva. Parque Arqueológico- Observatorio Astronómico Pre-Muisca Situado a unos 8 Kilómetros del poblado, vereda de Monquirá, costa de un conjunto de monolitos fálicos dolménica y un espacio de Observación astronómica - metereológica , ubicado en la vía a Santa Sofía, a 7 km de Villa de Leyva

Ruinas de Monquirá: Poblado indígena que significa en lenguaje Chibcha “Jornada” a la conquista .Aquí llego en 1.533 Fray Bartolomé Ojeda, primer misionero del nuevo Reino, estableciendo una doctrina Dominica en la comarca. Aún se pueden ver las ruinas del templo doctrinero construido en laja en el año 1.557, vía a Santa Sofía a 6 km de Villa de Leyva. El Fósil de Monquirá : Es un reptil marino o Pliosaurio que pertenece a un cronosaurio del cretáceo inferior, existió 110 millones de años. Sus restos fosilizados fueron descubiertos por un campesino (Samuel Vargas Yagama ) en 1.977 en el mismo lugar donde se encuentra hoy. La extensión entre el hocico y el comienzo de las vértebras de la cola es de 7,04 Mts.. solamente el cráneo mide 2,36 Mts. Ubicado vía Santa Sofía a 5 km de Villa de Leyva

Alrededores Naturales de Villa de Leyva ...

Santuario de Fauna y Flora de Iguaque: Creado en 1.977, es una de las 46 áreas Naturales del país, ubicada a 2.400 a 3.800 mts sobre el nivel del mar, clima frío, 12 grados de temperatura,, con una extensión de 6.750 hectáreas ; la caminata ecológica tiene aproximadamente una duración de 2 horas a través de senderos que conducen a la Laguna de Iguaque una de las ocho lagunas que se encuentran en este Santuario. Donde según las narraciones de la mitología Muisca, surgió Bachué con un niño que al crecer tuvo hijos con ella poblando de esta manera la tierra. Se encuentra ubicado a 15 Kilómetros de la población vía Arcabuco, cuenta con una cabaña con servicios de Alojamiento, Camping Restaurante y Parqueo, manejado actualmente por la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales (Medio Ambiente).. Principal objetivo es preservar el Bosque Andino, existe variedad de flora y fauna, abundantes corrientes de agua, tiene suelos y vegetación de diversa conformación..

El Pozo de la Vieja: Sitio ideal para el descanso y la recreación, se encuentra ubicado a seis Kilómetros de la población por la carretera a Gachantivá, se llama así por que allí fue ahogada una mujer por su esposo y su amante. Cascada La Piriquera: En medio de la exuberante vegetación, se precipita una cascada de unos ocho metros de altura y luego otra menor, ubicadas en el río la cebada, a pocos kilómetros de el Pozo de la Vieja por la vía a Gachantivá y las ruinas.

CASAS ANTIGUAS PARA VISITAR

Centro Verarte: Casona antigua restaurada para centro comercial abierto de Martes a Domingo, encontramos restaurantes, artesanías, librería, cafes.

Centro la Guaca: Casona muy antigua, convertida en centro comercial, Resturantes, galerías, recreación para niños los fines de semana.

EVENTOS QUE SE REALIZAN DURANTE EL AÑO 

Febrero: 7 al 9 VI Festival de Astronomia. 

Abril: Semana Santa 2003 Religiosa y Cultural. 

Junio: 12 Cumpleaños de Villa de Leyva. 

Julio: 14 al 17 Ferias Patronales de la Virgen del Carmen. 

Agosto: 16 al 18 XXVIII Festival del Viento y las Cometas. 

Septiembre: Dia Internacional del Turismo 

Septiembre: 27 Dia del Patrimonio Nacional 

Septiembre: 27 y 28 X Festival Gastronomico 

Octubre:10 al 13 XIII Festival Nacional del Árbol. 

Diciembre: 5 al 8 XVII Festival de Luces.

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